domingo, 5 de julio de 2026

Jueves

Previo a este día, me aseguro de colocar la alarma a las 5 y 30


El hábito hace, que antes que está suene

me despierte como un tirón 

Y zuás, la apago, no hay nada peor

que una alarma 


En automático, enciendo la computadora y busco una lista de canciones que me inspiren en el trajín del nuevo día 


Me dirijo a la  cocina, y enciendo el horno


Pongo una olla a hervir con par de huevos

Y en otra un plátano maduro


Saco la masa leudada del día antes

Extiendo los panes y pum al horno



Voy al baño 


En modo ritual, hago del cuerpo y me baño


Unos diez minutos después 


Repaso los cocimientos, apagó lo que este listo y me dispongo a vestirme 


Ese día me hará falta la hora de ejercicio en la mañana o la caminata a laguna


Sé, que será un día de fórmulas  y conjeturas metodológicas universitarias


Guardo la comida que llevaré, y me sirvo mi desayuno, por lo general par de huevos en tortilla, chucrut y maní con avena…  


Termino el desayuno, lavo los corotos, me cepillo y en tropel, salgo con mis peroles de la casa hacia la parada del bus o el carrito que me llevará a la universidad…


Aunque soy madrugadora, la rutina de inicio de los jueves avizora un día extenuante…


Donde además del esfuerzo intelectual, debo centrarme, para no confundir la teoría de conjuntos con la matriz de arqueo bibliográfico…


Y esto, es solo el inicio del jueves, no imaginarán el desarrollo del día entre bulliciosa juventud, la constante cara de interrogante de muchos  ante la falta de hábitos de estudios y la resiliencia de ser docente universitario, casi que voluntario, ante la paga casi inexistente por un Estado que no tiene como prioridad la educación de su población…

Pero bueno, hasta aquí mi perorata de jueves, me alivia que viene el viernes de poemas… 


Por cierto, no es todos los jueves, quizás el próximo, la alarma no suene, y siga durmiendo, me pare tarde y llegué tarde a la universidad, lo que si será difícil, es que no haga el desayuno…


14/03/2025












sábado, 21 de diciembre de 2024

Solsticio Casero

♾️ Solsticio Casero ♾️

El friíto mañanero me despertó, me animaba ir a Taigüaigüay, rápidamente hice un inventario de mis amigas y compañeras de caminata, y ninguna estaba disponible, pues sus rutas las llevaron a Perú, Chile, Argentina y USA …
Por lo solitario de la vía hacia la laguna, cambié de plan, y decidí dirigir mi propia sinfonía hogareña…
Esta, iniciaba con movimiento andante de la sección de percusión, en fugaces intentos ralentizados del cuchillo sobre la tabla de picar, era el tocino untuoso, que se mostraba suculento y deseoso de aderezar unas caraotas negras…

Y Yo, siempre firme sobre el camino que une el mesón apilado de recortes de cerámicas, algunos trastes y la cocina…

Desde mi cuarto llegaba la música de la Banda Twente one Pilots y su rock Werchter 2022.

Ya la sinfonía paso a un segundo movimiento, que iba de un Pianissimo chisporrotear de ajo, cebolla, Onoto y tocino sobre el sartén a un Moderatto jugo grasoso, cuyo aroma impregnaba la casa…

Esa transformación, me inspiró a llevarlo a otro nivel, y ya, listo…

¡Se vienen las carabinas trujillanas!, una especie de hallaquitas de maíz, rellenas de caraotas negras y envueltas en hojas de musáceas paradisíacas… que enamoraron mi ser, desde el primer bocado, por allá, un día que andábamos deambulando por el pueblo de La Quebrada estado Trujillo…

Y bueno, así inicia mi día de solsticio tropical con aroma de caraotas entocinadas…

Laura Morales/21-12-2024
Sin editar 🤭


lunes, 3 de junio de 2024

Chorote según Laura María Morales

En mis andanzas cacaoteras y chocolateras, he estudiado muchas fórmulas y especificaciones sobre cómo trabajar nuestro cacao y chocolate, todas con matices europeos, y orientadas hacia la chocolatería fina, pero muy poco, o nunca, se hace referencia a los aportes culinarios de nuestros ancestros en las zonas cacaoteras; apenas, se mientan entre pasillos, y de manera displicente, como si en ellas no hubiera un valor hermoso que amerite ser difundido.

El trabajo artesanal con el cacao, es una labor, casi que exclusiva de las mujeres, que en silencio persisten en continuarla. No obstante, parte de nuestra población  ha tenido alguna experiencia con las bolitas de cacao, las de chocolate con especias y el chocolate espeso, sobre todo, en las fiestas tradicionales como la Cruz de Mayo, donde las manifestaciones culinarias propias de las zonas en torno a las plantaciones de cacao, se muestran en su esplendor, en ellas la gente expresa todo su afecto a dicho fruto, mediante la preparación de estos alimentos.

Para el año 2019, en un encuentro en ocasión a los dos años del Proyecto Diseminando Cacao en patios y konukos de Venezuela (EPATU KONUKO/TRUKEKE), el ingeniero Wilfredo Herrera nos mencionó el Chorote, y nos habló generalidades sobre como lo hacían los antepasados por Mérida, si bien, no hay una receta de esta bebida, se estima, que entre sus ingredientes, estaban el cacao, maíz y especias.

Mucho antes de saber del Chorote, yo preparaba una bebida con los ingredientes antes mencionados, más onoto y ají picante, y que he realizado muchas veces en mi casa, también la he compartido en actividades en mi comunidad, así como en un Festival Mundial de Poesía en Caracas por el 2018.

Luego,  en conocimiento del Chorote  que nos comentó Wilfredo, interpreté lo que a mi entender sería un Chorote en la actualidad, por lo que les comparto mi receta.

Extiendes en una mesa los siguientes ingredientes: Un litro de agua, Especies de tu gusto guayabita, clavito, canela, media cucharadita de onoto molido, o en su defecto como dos mazorquitrtas de onoto entero, dos ajíes chirelito o un pelín de chikirimak (ají picante deshidratado al sol), 30 gramos de pasta de cacao, 30 gramos de fororo/harina de maíz/almidón de maíz, yuca o papa, sino tienes almidón, un trozo de yuca* como de 250g serviría, finalmante le agregas 125 gramos de papelón o azúcar y una pizca de sal marina.

Pones a hervir el litro de agua, con las especies, onoto y el ají, hasta que todas desprendan su sabor y aroma, apagas y  cuelas, para retirar las especias y el ají, vuelves a llevar al fuego, y le agregas la pasta de cacao, el papelón (pudieras obviar el papelón y disfrutar de una bebida amarga) y meneas constantemente hasta que la pasta de cacao se integre, cuando rompa el hervor y la pasta de cacao se haya integrado, le agregas cualquiera de los ingredientes para espesar diluido en unos 100 cc de agua, esperas que romper el hervor y espese, apagas  retiras del fuego, y sirves en un pocillo de tu preferencia, yo, la tomo en totuma.

*: El trozo de yuca, lo cortas en pedacitos lo licuas y cuelas, ese será parte del líquido que aportarás a la bebida, recordando que sumando todo debería ser un litro aproximadamente.

 

Fotografia: Laura Morales (2020)

 

lunes, 6 de mayo de 2024

Los árboles

Los árboles han Sido mis eternos compañeros, los que me han dado la sabiduría para entender la vida,  en cada tramo de ella, he disfrutado de infinitos árboles, como aquellos: tres guayabos, la guanábana y el semeruco que arropaban mi patio cuando niña, o aquella acacia que daba la bienvenida a quien se llegase a la casa materna.

Cerca a nuestra casa, solíamos dar caminatas por la avenida Mérida, donde los inolvidables Samanes, jobos, cedros y apamates la adornaban, y que aunque caminara sola por ella, siempre me sentí acompañada entre sus frondas danzarinas. 

Durante mi vida universitaria, me inventé un camino que me.llevaba de los axiomas al bosque, pues estudiaba matemáticas, y me escondía en la frescura arbolada del departamento de biología cada mediodía.  

También, he Sido atrevida, y algunas veces, los enlazo con otros amigos arboles,  como esa vez que lleve un merey y un taparo, a esa escuela rural dónde solo habían tres árboles de mango, dos bocaitos y un hilacha, ellos fueron felices con esos nuevos amigos, y yo también. Por ahora, me embeleso  con mi jardín repleto de bosque de cacao, limón, Onoto y taparas…

 

Jueves

Previo a este día, me aseguro de colocar la alarma a las 5 y 30 El hábito hace, que antes que está suene me despierte como un tirón  Y zuás,...