Previo a este día, me aseguro de colocar la alarma a las 5 y 30
El hábito hace, que antes que está suene
me despierte como un tirón
Y zuás, la apago, no hay nada peor
que una alarma
En automático, enciendo la computadora y busco una lista de canciones que me inspiren en el trajín del nuevo día
Me dirijo a la cocina, y enciendo el horno
Pongo una olla a hervir con par de huevos
Y en otra un plátano maduro
Saco la masa leudada del día antes
Extiendo los panes y pum al horno
Voy al baño
En modo ritual, hago del cuerpo y me baño
Unos diez minutos después
Repaso los cocimientos, apagó lo que este listo y me dispongo a vestirme
Ese día me hará falta la hora de ejercicio en la mañana o la caminata a laguna
Sé, que será un día de fórmulas y conjeturas metodológicas universitarias
Guardo la comida que llevaré, y me sirvo mi desayuno, por lo general par de huevos en tortilla, chucrut y maní con avena…
Termino el desayuno, lavo los corotos, me cepillo y en tropel, salgo con mis peroles de la casa hacia la parada del bus o el carrito que me llevará a la universidad…
Aunque soy madrugadora, la rutina de inicio de los jueves avizora un día extenuante…
Donde además del esfuerzo intelectual, debo centrarme, para no confundir la teoría de conjuntos con la matriz de arqueo bibliográfico…
Y esto, es solo el inicio del jueves, no imaginarán el desarrollo del día entre bulliciosa juventud, la constante cara de interrogante de muchos ante la falta de hábitos de estudios y la resiliencia de ser docente universitario, casi que voluntario, ante la paga casi inexistente por un Estado que no tiene como prioridad la educación de su población…
Pero bueno, hasta aquí mi perorata de jueves, me alivia que viene el viernes de poemas…
Por cierto, no es todos los jueves, quizás el próximo, la alarma no suene, y siga durmiendo, me pare tarde y llegué tarde a la universidad, lo que si será difícil, es que no haga el desayuno…
14/03/2025
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