Conocí a una Mujer que amaba el Cacao
Ella,
no precisaba el momento en que se prendó del cacao,
menos,
cuando probó de su sabor la primera vez
Lo que si tuvo claro siempre,
es que este, sería un invitado especial de su hogar
Así,
cuando le tocó el turno de alimentar a sus crías
No dudo,
en solo amamantarlas hasta el momento preciso en que pudiera darles de la bebida de los dioses,
si,
la que preparaba con cacao puro de la zona de Ocumare de la Costa,
si,
Ese que venden en forma de bolas las mujeres en torno a los sembradíos de cacao
Ella,
se apertrechaba de estas en cada viaje a la playa
Ya crecida la muchachada sana y fuerte
Decidió traer el Olimpo a su jardín, al brindarle hospedaje vitalicio a unas plantas de cacao
Dos hermosos árboles que crecieron bajo su cuidado, y que bailaban al ritmo de la paleta con la que meneaba los granos de cacao en tueste en su cocina
Eran dos árboles compinches de la luna, y en complicidad con esta, jugaban el escondido entre sus ramas, y hasta simulaban eclipses de cacao, cuando una mazorca se atravesaba en la trayectoria de su luz
Y no conforme con tanta hermosura, el cacao le permitió a la mujer, recrear con sus frutos, platillos de la alta chocolatería, así como interpretar recetas en homenaje a sus ancestros.
Ella,
en homenaje al amor que sentía por el cacao, diseminó sus semillas por doquier, teniendo así, infinitos patios donde siempre fue recibida con mucho amor.
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13/01/2025
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