de apenas siete calles y treinta y dos
cuadras,
la gente murmura en voz baja,
que en cada una de ellas,
habita una loca de las matas,
en mi cuadra,
la loca soy yo
Laura Morales, 2020
de apenas siete calles y treinta y dos
cuadras,
la gente murmura en voz baja,
que en cada una de ellas,
habita una loca de las matas,
en mi cuadra,
la loca soy yo
Laura Morales, 2020
Dolor traspasa su pecho
represa de sentires ahogan su voz
el estallido se avecina
su corazón en síncope
músculos no amortiguan el vaticinio
el desvanecimiento fue ineludible
Mente solicita piedad a los santos
Dios de las devotas
sálvame
o tú el Dios de los cristianos
apiadate de mi
o cualquier fuerza superior
no me abandones
Aun quiero seguir en la tierra
que pudo pasar
no puedo controlar este cuerpo
estoy en la mínima expresión
será que me llegó la hora
y yo con tantos deseos
no quiero morir
A lo lejos se escucha la frase:
“dale el señor el descanso eterno,
brille para el la luz perpetúa”
14 de agosto 2024
Ella,
no precisaba el momento en que se prendó del cacao,
menos,
cuando probó de su sabor la primera vez
Lo que si tuvo claro siempre,
es que este, sería un invitado especial de su hogar
Así,
cuando le tocó el turno de alimentar a sus crías
No dudo,
en solo amamantarlas hasta el momento preciso en que pudiera darles de la bebida de los dioses,
si,
la que preparaba con cacao puro de la zona de Ocumare de la Costa,
si,
Ese que venden en forma de bolas las mujeres en torno a los sembradíos de cacao
Ella,
se apertrechaba de estas en cada viaje a la playa
Ya crecida la muchachada sana y fuerte
Decidió traer el Olimpo a su jardín, al brindarle hospedaje vitalicio a unas plantas de cacao
Dos hermosos árboles que crecieron bajo su cuidado, y que bailaban al ritmo de la paleta con la que meneaba los granos de cacao en tueste en su cocina
Eran dos árboles compinches de la luna, y en complicidad con esta, jugaban el escondido entre sus ramas, y hasta simulaban eclipses de cacao, cuando una mazorca se atravesaba en la trayectoria de su luz
Y no conforme con tanta hermosura, el cacao le permitió a la mujer, recrear con sus frutos, platillos de la alta chocolatería, así como interpretar recetas en homenaje a sus ancestros.
Ella,
en homenaje al amor que sentía por el cacao, diseminó sus semillas por doquier, teniendo así, infinitos patios donde siempre fue recibida con mucho amor.
.
13/01/2025
No sé, si soy hermana,
hija o amiga de la luna.
Solo sé,
Que me enteré de su bondad hacia mi, apenas hace ocho años
Desde entonces, comprendí, que mi rechazo hacia ella, me había impedido disfrutar de su sapiencia,
Si, porque les cuento que ella se me presento a los doce años, su llegada, estuvo acompañada de fuertes dolores y espasmos, desde ese entonces la rechacé.
Siempre fue puntual, cada 28 días aparecía, y se instalaba por siete largos días, para mí, toda una semana de obstinación.
La trataba muy mal, deseaba, que se largara de mi vida
Ame cuando me embaracé, porque se desaparecio como por tres años…
Un día, se me apareció un Quijote y me presento un libro, la mujer y la luna, en él, se trataba sobre la especial relación de la mujer, su ciclo menstrual y la luna, lo leí con mucha curiosidad, y a la vez duda, me indicaba en alguna de sus reflexiones, que la lunita se manifestaba de forma distinta, que había que darse cuenta, de su comportamiento, y hasta sugería una especie de hoja de observación, que permitiría reconocerla como la que guía nuestro ser femenino…
Dije, porque no, voy a estar atenta a ver si es cierto que ella es distinta, porque yo siento lo mismo siempre…
Y fíjense, descubrí que lo que la autora decía, era real.
Entendí que la lunita en ciclo nuevo o luna negra, era el más profuso, me sumergía en un lago vinotinto que era incontenible de detener, pero de dolores menos intenso
Mientras, que en el ciclo menguante, los dolores habitaban las caderas como parturienta, eso me mantenía tumbada bajo efectos de algún calmante…
La creciente me arropaba el pecho, como colcha de invierno estacional, y aunque siempre se quedaba los días pautado, mantenía su cauce tolerable, me permitía realizar labores cotidianas sin incomodidad.
Pero en Plenilunio, me aturdía la cabeza, con dolores extraños, no era tan dolorosa, ni tan acuosa.
Así, comencé a conocerla, y a comprender porque siendo tan puntual, y aparentemente igual, siempre era tan distinta, conocí sus ciclos tan al pelo, que me preparaba para recibirla como a una visitante especial, y más nunca, le desee que se fuera…
Sin embargo, hace unos cuatro años, se despidió, no sin antes ofrecer disculpas por su obligada e incomprendida presencia en mi vida.
No sin antes, agradecerme por comprenderla durante los últimos cuatro años… que valoraba mi esfuerzo en recuperar el tiempo que la ignoré.
También me dijo, si siempre te guiabas conmigo para la siembra, como no te dabas cuenta, que cuando brotaba de ti, no me reconocías
Y yo, ¿Cómo que brotabas de mi, acaso no me visitabas?, y ella con su pícara sonrisa me dijo al oído, yo no visito, yo hábito en cada vientre de Mujer, ese es mi secreto.
Solo te pido, que lo cuentes a tus hijas o tus hembras cercanas, porque ya no soporto tanta maldición en mi espalda …
15/12/2024
Así como hay expertos catadores de vino, ron, café, chocolates y mas..
Ya los añejos amantes de la poesía
No se conformarán con leerla, u oírla acompañados de una buena música, tragos o amantes, para el final aplaudir o simplemente asentir
No,
Ahora añadirán a su placer, el oficio de ser catadores de poesía,
dada la aparición de sucedáneos textos poéticos mediante el uso de las IA
Que muestra perfectos textos pero sin alma, sin son, y menos, swing
Que si bien, aprobarían los criterios establecidos por la literatura
Al ser degustados,
dejarían un retrogusto de inexplicable insipidez
Pero es que,
Se requiere ser un artesano de la poesía para crear textos naturales, con pliegues, con las huellas del creador poético, como rastro que deja la tiza en los trazos en la costura..
Estamos en una encrucijada, que amerita algo parecido a los insolentes tribunales inquisidores literarios de poemas y poetas, un nuevo tribunal, este, para medir si el poema fue producto de una creación orgánica o de una IA… Tamaña tarea tribunalística…
Si bien, estos asuntos son apenas discutidos en los rincones literarios, jamás se pensó que la tecnología haría gala de sus algoritmos en un terreno tan sensible… pues se consideraba estar destinada a otras disciplinas científicas, simplemente, sorprendió a muchos el atrevimiento literario de las IA…
Me atrevo a pensar, que una sociedad que ha ido apagando velozmente sus sentidos, tal vez, no percibirá diferencia entre textos orgánicos, a textos de IA… es más, seguramente tildaran de santurrones y ortodoxos, a quienes deseen darse un banquete con poesía real, de esa, que no diferencia si se gestó en un baño publico, o en un palacio…
Esto,
esto apenas inicia…
Estaremos acaso ante la extinción de la poesía, pareciera que las IA han sentenciado su muerte,
surgirán los grupos eco poéticos, para evitar se haga efecto dicho dictamen…
Adiós poesía adiós mi existencia
.
31/04/2024
Fue frontal, cuando me dijo,
Tus versos, yus versos me saben a tierra,
me cuesta no repetirlos por varias horas,
así como ómo cuando comes sardinas de lata
Por ello,
decidí sumergir mis versos en salmuera
y colocarlos en las tinieblas bajo el fogón
por tiempo indefinido,
Quizás,
las bacterias transformen el humus de esos versos
en sabores más digeribles por cuerpos sintéticos
y nunca me alejaré de la poesía,
pues en cada plato,
sabré que debajo del fuego yacen mis versos
Pd: también decidí no escribir por largo tiempo…
7/12/2024
Apenas mis extremidades se mantenían firme, cuando comencé a recibir empujones, apodos y burlas, mi humanidad no podía con tanto
No entendía
Aunque me gustaba aprender
detestaba lo que pasaba
Tenía miedo
Cada día era peor
Amaba los fines de semana
Pues mi casa era segura
Fue impreciso el tiempo que viví la pesadilla del negra mojina, palillo eléctrico, negra hedionda y siempre pasivamente
No decía nada en casa
Vivía la situacion en silencio
Procuraba ir muy bien arreglada a la escuela, hasta usaba colonia, algo que detesto, todo, con el fin de aminorar eso, si, eso que ahora llaman bullying, de alguna manera, sentía era culpable por ello
Nada mejoraba, siempre aparecía un nuevo epíteto, que complementaban con empujones, metida del pie para que me cayera, mis 7 añitos no podían comprender lo que ocurría, por que me pasaba esto a mi, y a ese niño…
Un día, ya en segundo grado, una maestra inolvidable, Dexida de Martínez, dijo abran el libro en la página tal, y zuas, era un poema, de la pluma de Andrés Eloy Blanco, pintarme angelitos negros, ella lo leyó mientras todos seguiamos con asombro lo que el mismo decia
Un silencio arropó el salón, todos me miraban, así comol también aquel tímido niño, se apellidaba Machado, eramos los más intensos negritos e indios del salón
Yo gire mi cara a todos lados, como esperando alguna reacción,
Pero no,
Solo continúo el silencio, y para mí, esa página del libro se convirtió en mi guia en esos momentos, una niña de apenas 7 años, que encontró en ese poema, un arma de defensa ante quienes siempre siguieron atropellandome, pero ya no era pasiva, los enfrentaba, los desarmaba, les decía, creen en Dios,quieren ir al cielo, y como van hacer, si el poeta dice que allá hay angelitos negros,
Algunos me decían, pero tú no eres angelita, les contestaba, pero soy negra, y me gusta ser negra, india y flaquita…
A uds nadie les escribira un poema, jamás aparecerán en un libro,
no son importantes para nadie
Asi, conocí la obra de Andrés Eloy Blanco, y su deliciosa pluma, plena de matices diversos, como es nuestra tierra
7/08/2024
Y hasta el día de hoy, me gozo con el hijo de Juan Bimba y su mujer, el corrío de maisanta, también con sus coloquios, elegia… sus sutiles poemas de amor a su madre, amada y a su madre Patria.
Gracias Andrés Eloy Blanco, y aunque digan que la.poesia no sirve para nada, gracias por salvarme en mi niñez y acompañarme el resto de la vida…
Previo a este día, me aseguro de colocar la alarma a las 5 y 30
El hábito hace, que antes que está suene
me despierte como un tirón
Y zuás, la apago, no hay nada peor
que una alarma
En automático, enciendo la computadora y busco una lista de canciones que me inspiren en el trajín del nuevo día
Me dirijo a la cocina, y enciendo el horno
Pongo una olla a hervir con par de huevos
Y en otra un plátano maduro
Saco la masa leudada del día antes
Extiendo los panes y pum al horno
Voy al baño
En modo ritual, hago del cuerpo y me baño
Unos diez minutos después
Repaso los cocimientos, apagó lo que este listo y me dispongo a vestirme
Ese día me hará falta la hora de ejercicio en la mañana o la caminata a laguna
Sé, que será un día de fórmulas y conjeturas metodológicas universitarias
Guardo la comida que llevaré, y me sirvo mi desayuno, por lo general par de huevos en tortilla, chucrut y maní con avena…
Termino el desayuno, lavo los corotos, me cepillo y en tropel, salgo con mis peroles de la casa hacia la parada del bus o el carrito que me llevará a la universidad…
Aunque soy madrugadora, la rutina de inicio de los jueves avizora un día extenuante…
Donde además del esfuerzo intelectual, debo centrarme, para no confundir la teoría de conjuntos con la matriz de arqueo bibliográfico…
Y esto, es solo el inicio del jueves, no imaginarán el desarrollo del día entre bulliciosa juventud, la constante cara de interrogante de muchos ante la falta de hábitos de estudios y la resiliencia de ser docente universitario, casi que voluntario, ante la paga casi inexistente por un Estado que no tiene como prioridad la educación de su población…
Pero bueno, hasta aquí mi perorata de jueves, me alivia que viene el viernes de poemas…
Por cierto, no es todos los jueves, quizás el próximo, la alarma no suene, y siga durmiendo, me pare tarde y llegué tarde a la universidad, lo que si será difícil, es que no haga el desayuno…
14/03/2025
En mis andanzas cacaoteras y chocolateras, he estudiado muchas fórmulas y especificaciones sobre cómo trabajar nuestro cacao y chocolate, todas con matices europeos, y orientadas hacia la chocolatería fina, pero muy poco, o nunca, se hace referencia a los aportes culinarios de nuestros ancestros en las zonas cacaoteras; apenas, se mientan entre pasillos, y de manera displicente, como si en ellas no hubiera un valor hermoso que amerite ser difundido.
El trabajo artesanal con el cacao, es una labor, casi que exclusiva de las mujeres, que en silencio persisten en continuarla. No obstante, parte de nuestra población ha tenido alguna experiencia con las bolitas de cacao, las de chocolate con especias y el chocolate espeso, sobre todo, en las fiestas tradicionales como la Cruz de Mayo, donde las manifestaciones culinarias propias de las zonas en torno a las plantaciones de cacao, se muestran en su esplendor, en ellas la gente expresa todo su afecto a dicho fruto, mediante la preparación de estos alimentos.
Para el año 2019, en un encuentro en ocasión a los dos años del Proyecto Diseminando Cacao en patios y konukos de Venezuela (EPATU KONUKO/TRUKEKE), el ingeniero Wilfredo Herrera nos mencionó el Chorote, y nos habló generalidades sobre como lo hacían los antepasados por Mérida, si bien, no hay una receta de esta bebida, se estima, que entre sus ingredientes, estaban el cacao, maíz y especias.
Mucho antes de saber del Chorote, yo preparaba una bebida con los ingredientes antes mencionados, más onoto y ají picante, y que he realizado muchas veces en mi casa, también la he compartido en actividades en mi comunidad, así como en un Festival Mundial de Poesía en Caracas por el 2018.
Luego, en conocimiento del Chorote que nos comentó Wilfredo, interpreté lo que a mi entender sería un Chorote en la actualidad, por lo que les comparto mi receta.
Extiendes en una mesa los siguientes ingredientes: Un litro de agua, Especies de tu gusto guayabita, clavito, canela, media cucharadita de onoto molido, o en su defecto como dos mazorquitrtas de onoto entero, dos ajíes chirelito o un pelín de chikirimak (ají picante deshidratado al sol), 30 gramos de pasta de cacao, 30 gramos de fororo/harina de maíz/almidón de maíz, yuca o papa, sino tienes almidón, un trozo de yuca* como de 250g serviría, finalmante le agregas 125 gramos de papelón o azúcar y una pizca de sal marina.
Pones a hervir el litro de agua, con las especies, onoto y el ají, hasta que todas desprendan su sabor y aroma, apagas y cuelas, para retirar las especias y el ají, vuelves a llevar al fuego, y le agregas la pasta de cacao, el papelón (pudieras obviar el papelón y disfrutar de una bebida amarga) y meneas constantemente hasta que la pasta de cacao se integre, cuando rompa el hervor y la pasta de cacao se haya integrado, le agregas cualquiera de los ingredientes para espesar diluido en unos 100 cc de agua, esperas que romper el hervor y espese, apagas retiras del fuego, y sirves en un pocillo de tu preferencia, yo, la tomo en totuma.
*: El trozo de yuca, lo cortas en pedacitos lo licuas y cuelas, ese será parte del líquido que aportarás a la bebida, recordando que sumando todo debería ser un litro aproximadamente.
Fotografia: Laura Morales (2020)
Los árboles han Sido mis eternos compañeros, los que me han dado la sabiduría para entender la vida, en cada tramo de ella, he disfrutado de infinitos árboles, como aquellos: tres guayabos, la guanábana y el semeruco que arropaban mi patio cuando niña, o aquella acacia que daba la bienvenida a quien se llegase a la casa materna.
Cerca a nuestra casa, solíamos dar caminatas por la avenida Mérida, donde los inolvidables Samanes, jobos, cedros y apamates la adornaban, y que aunque caminara sola por ella, siempre me sentí acompañada entre sus frondas danzarinas.
Durante mi vida universitaria, me inventé un camino que me.llevaba de los axiomas al bosque, pues estudiaba matemáticas, y me escondía en la frescura arbolada del departamento de biología cada mediodía.
También, he Sido atrevida, y algunas veces, los enlazo con otros amigos arboles, como esa vez que lleve un merey y un taparo, a esa escuela rural dónde solo habían tres árboles de mango, dos bocaitos y un hilacha, ellos fueron felices con esos nuevos amigos, y yo también. Por ahora, me embeleso con mi jardín repleto de bosque de cacao, limón, Onoto y taparas…
En este lugar, de apenas siete calles y treinta y dos cuadras, la gente murmura en voz baja, que en cada una de ellas, habita una loca de la...