viernes, 2 de julio de 2021

La siembra de Cacao comunitario

Artículo de mi autoría publicado en la Revista Cuerpo y Territorio, y que relata la experiencia del Proyecto de Sembrar Cacao en Patios y Konukos de Venezuela

Para leer... te invito a este Link: https://revistacuerpoyterritorio.com/2021/06/30/sembrando-cacao-en-patios-y-konukos/#disqus_thread  







domingo, 4 de abril de 2021

De los árboles aprendí:


a sumergirme en sus copas,

y a volar entre sus raíces...



Fotografía: Laura Morales


domingo, 14 de marzo de 2021

Amores de la Tierra

...mientras él plantaba versos, 

          ella germinaba semillas en su oscuridad... 


En homenaje a Gustavo Duch y sus versos de libertad


14 de marzo de 2021




Ella y La Música

Y ella que era músico,

andaba como sonámbula.

Cierto que podía acompañar cualquier canción,

claro, manejaba la técnica del instrumento,

más no había en ella inspiración,

le daba igual, si tocaba o no,

simplemente,

la musa musical se alejó de ella.

Y es que tanta tristeza,

ahuyentó cada figura musical,

el pentagrama naufragó ante tantas lágrimas,

las notas musicales se perdieron en un infinito océano.

Así andaba ella, 

sin son ni ton,

pero claro,

ella creía que la música la seguía acompañando.

Su vida se convirtió en una partitura de silencios, sin melodías, menos pensar en contratiempos o síncopas.

En ese insondable silencio, decidió andar por nuevos senderos, en ellos, sentía la compañía  de aves y reptiles, que la llevaban hasta unas montañas hermosas, desde donde contemplaba una laguna mágica y el verdor de la tierra fructificando, entre el olor del mastranto y el encontrarse con nuevas personas, le permitió percibir sonidos, que rasgaron el velo de esa sinfonía de silencios que era su vida, y de repente se volvió a sentir acompañada de las notas musicales que sobrevivieron al mar de lágrimas.

Estas, se organizaron en una obra de tres movimientos, que le dieron color y alegría a la vida de Ella.

De ahí en adelante, la música volvió a ser nuevamente su inseparable compañera.

Y ella se asegura que esta no la abandone, portando siempre su cuatro, tambor y maracas.


14 de marzo de 2021





 

lunes, 18 de enero de 2021

Maestro Chocolatero por la ECHAALBA

Finalmente fue el 15 de diciembre de 2020, que recibimos el diploma que nos acreditaba como Maestros Chocolateros de la Escuela de Chocolatería de la ALBA de la Ciudad de Maracay, luego de un año y tres meses de haber iniciado el intensivo curso, el cual fue  detenido por la Pandemia del Covid, para mi, es un Logro, pués lo recibí luego de haber superado la enfermedad de Neumonía ocasionada por dicho virus, fue mi primera salida a la Ciudad de Maracay, me sentía extraña de andar en la calle, reencontrarme nuevamente con mis compañeros y docentes fué una gran alegría, me encanto contar con la presencia de mis amigas Yarizma Morales y Jennifer Foster en ese tan sencillo pero muy importante acto, que con mucho esfuerzo realizamos. Estaré por siempre agradecida a quienes conformaron este grupo de compañeros: Ricardo Murillo, Tito Escalona, Jesús, Yulitza, Roxana Leonardi, Jenny Navarro, Oriana Suárez, Maralba, Paty, Marcos y Merilin, y a los docentes y amiguex Currucha o Carmen Liendo, su hermoso Padre César Liendo, Olga Rodríguez, Yvema, Alba Palencia, Rafael Nogales, Eduval Solórzano, Ana Rodríguex, Rafael, Dixie Barrios, y muchos más que no recuerdo en este momento, pero que fueron especiales... Por siempre agradecida a la Vida por este Logro...





















 

martes, 5 de enero de 2021

Poesía de enero 2021

Promesa: decidí dejar crecer mi cabello

hasta poder trenzarlo,
anhelo ver a las hojas que desprenden mis arboles
adornando esa larga trenza
Y como me siento:
soy arbolito
sensible a los vendavales del tiempo
pero bambú,
que por más que se doble jamás se partirá
o quizás, un taparo,
cuya madera decorada de hoyitos y frutos cilíndricos, se entregan en las manos del artesano, para que de rienda suelta a su espíritu creador
ah,
también soy silvestre,
si,
tanto así,
que por más veneno que me echen,
seguiré brotando sobre el inhóspito paraje,
y hasta quizás termine mis días decorando el sendero bañado del mortal asfalto...







La loca de las matas

En este lugar, de apenas siete calles y treinta y dos cuadras, la gente murmura en voz baja, que en cada una de ellas, habita una loca de la...